EL COMMANDEUR YVES SAINT LAURENT
Con la muerte del Commandeur de l’Ordre de la Légion d’Honneur, Yves Saint Laurent, muere una época.De su esforzada carrera, desde cuando vio en la mediterránea Orán las luces de París, que lo llamaban, rutilantes, se sabe de sus primeros dibujos de diseño que logró publicar en la revista de modas Vogue, y del primer empleo que le dio Christian Dior.
Difícil imaginarlo vestido de militar durante la guerra de independencia de Argelia, tras lo cual regresó a la Ciudad Luz para terminar de escribir una historia que se suma, holgadamente, en la historia de la moda de una época del planeta.
Todo en Yves Saint Laurent era exclusivo, hasta su funeral, sobrio y glamoroso en la iglesia de Saint Roch, al que solo podía asistir quien tuviera invitación.
Mucho tiempo creí que su nombre era una marca impersonal, como suele ocurrirle a uno con Nestlé, Ford, Oster, Fuller y Lacoste.
Como sea, decir Yves Saint Laurent era decir lo excelso, lo inalcanzable. Y no faltó el compañero de estudios, y el vecino, que le hiciera ver a uno que su ropa era Yves Saint Laurent, con lo que uno recibía, literalmente, una bofetada.
¡Qué sabían ellos del esfuerzo de nuestros padres con sus ajustados presupuestos para poder vestirnos con ropas de baratillos!
Esa marca era, y todavía es para muchos, algo propio del otro hemisferio.
Tanto, como Christian Lacroix, Kenzo Takada, Jean Paul Gaultier, John Galliano, Sonia y Nathalie Rykiel, Valentino y Riccardo Tisci –Givenchy–, de alguna manera deudos.
Las cenizas de Yves Saint Laurent, a cuyas exequias asistió el presidente Nicolás Sarkozy y su esposa, Carla Bruni –quien modeló prendas del difunto–, quedarán en Marrakech, como última voluntad de quien pudo reemplazar –en su propia empresa– a Christian Dior, y llevó la moda a niveles míticos con su look beat y Le Smoking para la mujer.
La bellísima Catherine Deneuve era su musa, dicen. En todo caso, ella se encargó de llenar los espacios de la también bellísima iglesia con su voz que recitaba algunos bellísimos poemas de Walt Whitman.
La muerte del Commandeur de l’Ordre de la Légion d’Honneur, Yves Saint Laurent, concluye una época de leyenda en la moda masculina y femenina –y de accesorios como anteojos, y perfumes– que había anticipado con su retiro el pasado 7 de enero.
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