Joji Morishita es considerado un brillante negociador japonés. Respetado y temido, recorre el mundo entero proclamando la legitimidad de la caza japonesa de ballenas.
Leí
unas cortas declaraciones suyas, y sentí escalofrío ante la sabiduría nipona.
“En Japón el ciervo es un mensajero de Dios, pero en muchos países es cazado para comida. No imponemos nuestra manera de pensar promoviendo la prohibición de cazarlos. Es un asunto de aceptar la coexistencia de las diferentes culturas”.
Traducido al español significa: ¡Qué carajos les importa a todos ustedes que a los japoneses nos gusten las hamburguesas de ballena y las pócimas masculinas de ballena para la erección!
Joji Morishita no hace distinción entre ballenas, salmones, gallinas y vacas. Para él, todas estas son especies animales, que el hombre puede comer. Inclusive hay culturas que comen insectos.
“Decir que las ballenas están en peligro, es como decir que las aves están en peligro. La caza de ballenas puede hacerse de manera sustentable”.
Traducido al español significa: ¡Qué ignorancia la de ustedes, que no se han dado cuenta la delicia que son las hamburguesas de ballena y la importancia masculina de acudir a un producto natural como la ballena para tener erección!
Joji Morishita no enseña ni una pizca de los avances “científicos” que han obtenido los japoneses matando ballenas indiscriminadamente. Pero proyecta su pecho de orgullo para decir:
“Somos productivos científicamente, pero no todos los países están interesados. Combinamos los métodos para obtener resultados: caza y toma de muestras en vivo”.
Es decir, el mundo nos echa de lado, nos olvida, nos maltrata ignorando nuestros desarrollos científicos, pero quienes se lo pierden son todos ustedes, no Japón, que ya sabe lo que sabe, gracias a la matanza de ballenas.
¿Qué son esas “tomas de muestras en vivo”?
El señor Joji Morishita nos lo explica, muy brillantemente:
“Determinar la edad de las ballenas es muy importante, para saber si en el futuro la población decrecerá porque es muy vieja, o aumentará por su juventud”.
¡Este es el poderoso estudio “científico” que justifica la matanza japonesa de ballenas! Y entonces, para determinar la edad…:
“La única forma viable de conocer su composición”, continúa el vocero nipón, “es extrayendo un tapón de cera que tienen las ballenas en su cabeza”.
Y esta información, dice, “no puede conocerse con medios no letales”.
¡Cómo van a averiguar si en el futuro la población de ballenas será vieja o será joven, si las están exterminando!
De pronto, el señor Joji Morishita, vocero de Japón ante la
Comisión Ballenera Internacional, CBI, que ha vedado la caza de ballenas, las emprende contra este organismo.
“Estamos haciendo todos los esfuerzos que comenzamos con las iniciativa que nosotros llamamos “normalización” de la CBI para salvar esta organización, pero existe un riesgo real de que esta noble iniciativa fracase”.
La expresión “noble” es textual del señor Joji Morishita.
Traducido al español significa: Estamos haciendo todo lo posible por sabotear la Comisión Ballenera Internacional, pero ella subsiste y nos estorba para continuar impunemente la matanza de ballenas.
Entonces, el vocero nipón, lanza este arpón venenoso:
“Si no preparamos una organización alternativa, corremos el riesgo de que no exista ningún organismo que regule en el futuro”.
El escalofrío que me producían las declaraciones del señor Joji Morishita, se convirtió aquí en vértigo. Abiertamente, propone una organización paralela, más permisiva, seguramente. Pero si no es posible eliminar la Comisión Ballenera Internacional, entonces profundizaremos nuestra acción para, definitivamente, deslegitimizarla, y poder así realizar, a nuestras anchas, nuestras matanzas de ballenas.
En tanto hombre brillante, también adoba su argumentación con la precisión de que Japón no tiene interés en todas las ballenas, sino en la especie “minke”.
¡Justo, la minke, la mejor para hamburguesas!
¡Hamburguesas científicas!
Brillantemente, el señor Joji Morishita argumenta también:
“La caza aborigen de subsistencia les permite a las tribus vender artesanías de huesos de ballenas en miles de dólares la pieza. Ellos dicen que no es comercio, pero ¡sí lo es la venta de carne de ballena en Japón!”
No habría nada más que decir, después de esta genialidad del señor Joji Morishita. Nada más que decir, después de tanto cinismo.
Pero él sí tiene más argumentos, porque es un hombre brillante:
“Cada país tiene derecho de adoptar sus propias leyes en su territorio, pero eso no significa que pueda negar a otras naciones, el derecho a cazar de forma responsable y con fines científicos”.
¡Esa responsabilidad científica se come con hojas de lechuga, finas rebanadas de pinillo, mayonesa, mostaza, sal y
kétchup!