SOY UN GALLINA CON LOS TEMBLORES
Sí, puedo repetirlo: soy un cobarde, una gallina cuando de temblores se trata. Y no me refiero a los temblores de una gripa atroz, del invasivo alzheimer, ni del mal de zambito.Me refiero a los temblores del piso, los movimientos telúricos.
La última vez casi se me sale el corazón por la boca. Sentí el corazón grande, enorme, que palpitaba a mil por hora.
Atiné a buscar una viga, previamente detectada, de material fornido, que me pareció podía resistir el embate de la madre Tierra.
Aunque me brinca el corazón a mil, prefiero quedarme quieto antes que salir corriendo. Antes que echar escaleras abajo, o saltar por la ventana.
Por eso, se me erizaron los pelos de la nuca cuando me enteré de la “lluvia” de temblores en la región de Los Lagos. ¡Cómo comprendí a los asustados habitantes del rededor del volcán Chaitén, que contaban la experiencia con voz entrecortada!
¡Los temblores eran la actividad del volcán!
Entonces, sumado al susto terrible de la tierra que se mueve bajo nuestros pies, estaba el olor acre, que causa tos, y una nube de ceniza fina que se mete por la nariz hasta los pulmones.
La ceniza, dicen, se esparció más de 5 kilómetros a la redonda. La fumarola se infló y creó un micro ambiente por el que las aeronaves que pasaron sintieron tormentas eléctricas y baja visibilidad.
La ceniza contaminó las aguas, amenazó las vías respiratorias y el funcionamiento de cualquier mecanismo que esté expuesto a su influencia.
Más de mil personas han sido evacuadas de la proximidad del volcán, en especial niños y mayores.
Los habitantes de Chaitén deben saber que su angustia por los temblores es la misma mía, y el mal momento causado por la actividad del volcán al arrojar cenizas pone al rojo vivo mis mejores pensamientos porque nada les pase, porque todo pase y nadie nos abandone.
Por fortuna, las autoridades locales, el Gobierno, la Armada, los Carabineros, los Bomberos, las Patrullas Cívicas y Organismos de Socorro han estado junto a los damnificados, desde el primer instante.
Etiquetas: Apuntes, Ciencia, Periodismo, Sociedad, Tierra










3 comentarios:
TVN acaba de informar que Chaitén es "un pueblo fantasma", como lo muestra el periodista Claudio Fariña. En 24 horas fueron evacuados más de 4.000 habitantes de Chaitén, en medio de la nube de finas cenizas tóxicas que emana del volcán, el cual ruge. La gente fue evacuada por mar, hacia Puerto Montt y Quillón. Sin embargo, unas 50 personas, hombres y mujeres, no han querido salir. "Somos de acá y morimos acá", dicen. Algunos de éstos es por no dejar animales o herramientas, fuente de sustento. El ministro del Interior, Edmundo Pérez-Yoma, quien desde el primer minuto se hizo presente, confirmó que no es posible establecer "una fecha de retorno". Esto significa que las más de 4.000 evacuados tendrán un pasar incierto. Muchos, concientes del peligro, subieron a las barcazas con lágrimas en los ojos.
Yo no imagino tal experiencia, nunca la viví, pero pienso que sería una gallina más. Como te cambia la percepción de la realidad cuando el suelo se mueve, tiene que ser una locura para mantener la calma. Todo mi apoyo para esos evacuados que se ven obligados a abandonar sus casas, un abrazo muy fuerte para todos...
Lo que uno siente, Marmota, es impotencia ante una fuerza poderosa que te rebasa. Uno siente que es pequeño, que está a merced de la Tierra, y que la Tierra tiene vida.
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