15 mayo 2008

LA PEQUEÑEZ ES EL TODO

El hombre, siempre grandilocuente, pretencioso, seguro en su pequeñez de ser el centro del universo, y el agujero negro de la vida, un día, desazonado sin Dios, quiso saber “cómo estaba hecho”, y se lanzó a explorar el ADN.
El ADN (Ácido DesoxirriboNucléico) es una molécula de doble cadena, con forma de escalera retorcida, que está formada por compuestos químicos llamados nucleótidos, los cuales se entrelazan.
Cada nucleótido consta de tres partes:
A-un azúcar, llamado desoxirribosa
B-un compuesto de fósforo y
C-una de cuatro posibles bases:
1)adenina
2)timina
3)guanina o
4)citosina.
La adenina se enlaza siempre con la timina, y la guanina siempre con la citosina. Sin embargo, el orden que ocupen las bases adenina, timina, guanina y citosina forman el código genético, el genoma.
Se esperaba, entonces, que el genoma humano tuviera entre 50.000 y 100.000 genes.
No podía ser de otra manera, sino abundante su composición, tratándose del centro del universo y la vida.
Pero, como siempre, se equivocó.
Al final, el hombre descubrió que no era tan especial, ni tan complejo, como creía.
La motivación de esa exploración, que se llamó el Proyecto Genoma Humano, buscaba, básicamente:
1-identificar todos los genes del núcleo de la célula humana
2-establecer el lugar que los genes ocupan en los cromosomas del núcleo y
3-determinar, mediante secuenciación, la información genética codificada por el orden de las subunidades químicas de ADN.
La utopía era, pues, “la prevención de numerosas enfermedades humanas, ya que se penetrará en los fenómenos bioquímicos básicos que las sustentan”.
Esta curiosidad científica, ultra revolucionaria hace 15 años, devino en costos superiores a los 4.000 millones de dólares, que bien valieron la pena.
Pero la grandilocuencia humana quedó reducida a su expresión real: el hombre tiene menos de 10.000 genes.
El hombre tiene porcentajes variables de genes semejantes a los demás animales. En algunos casos, como con los simios, el porcentaje es de más del 90%.
Esto no quiere decir que seamos “primos” o “hermanos” de los simios, porque es, justamente ese 10%, el que hace el 100% de la diferencia.
Es casi como si el porcentaje de las semejanzas no tuviera ninguna importancia.
Tanto así, que hay, por ejemplo, un gen, cuya ausencia en la cadena ADN provoca enfermedad. Pero si la carencia es heredada desde el padre, produce una enfermedad X, y si la carencia es heredada desde la madre, produce una enfermedad Y.
O sea, un solo gen, un porcentaje infinitamente minúsculo, hace la diferencia total entre estar enfermo y no estarlo.
Y ese único gen, también hace la diferencia de la enfermedad, si proviene del padre o de la madre.
Una vez más, el 1% de la diferencia es, en realidad, el 100% de la diferencia.

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3 comentarios:

Anonymous Natur Line ha dicho...

Estupendo articulo tu blog de lo mas ameno, te estaré leyendo me a resultado muy ameno

mayo 18, 2008 10:18 AM  
Anonymous lully, Reflexiones al desnudo ha dicho...

Lo del fenoma humano, todo este descubrimiento aún me dejan dudas. Será conveniente enterarme que cuando cumpla X años tendré X o Y enfermedad y que no podrá ser curada según los descubrimientos de la ciencia actual? o se podrá prevenir y que no me dé?

Un tema de mucha "tela para cortar" y que no deja de ser cada día más interesante.

Te dejo abrazos con los afectos de simpre y me saludas a Martha, a quien aprecio desde mi alma!

mayo 18, 2008 12:14 PM  
Anonymous Astrolabio Zum ha dicho...

Aunque no pareces lector(a) de blogs, agradezco tus palabras y estás bienvenido(a).


Sí, mucha tela qué cortar, Lully. Idealmente, su exploración debería servir para un mayor bienestar del ser humano. Tampoco para esa tontera de "la eterna juventud", que no es más que un mito infantil. Pero los hallazgos nos aterrizan, creo, en la real pequeñez que somos.

mayo 19, 2008 1:07 PM  

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