LA PAGA Y EL COBRO
La existencia misma se encarga de cerrar sus círculos. Es la sabiduría de la vida. De ahí proviene, seguramente, la sentencia popular según la cual la vida paga, la vida cobra.Nítido, en Rocha y Oliva.
Hombre exitoso y adinerado, Rocha, fundador de la Universidad Santo Tomás, cayó en las redes amorosas de Verónica.
Verónica, al parecer, reveló a Rocha que Oliva, en el pasado, la había acosado.
Hombre exitoso y adinerado, Oliva, conocido martillero de subastas millonarias, era mucho mayor que Rocha, que era mucho mayor que Verónica.
Entre ojos, Rocha un día se propuso saldar cuentas con Oliva. Y lo planeó.
Consuelo Argandoña y Juan Pablo Sallaberry, periodistas, revelaron cómo ejecutó, cómo le salieron mal cosas: “Dios, no quería esto. No pensé que la bencina fuera tan volátil”.
Con esas palabras, retomadas por César Osores, su guardaespaldas, Rocha admite el fracaso de su misión. Y su culpa.
En la Clínica Reñaca, donde Rocha permaneció hasta la madrugada de hoy, se anotó:
“Siendo las 23:54 ingresa paciente de 55 años, deambulando por sus propios medios. Presentaba extensas quemaduras en la parte anterior del cuerpo y de la cara. Destacaba quemaduras de cabello y cuero cabelludo, pestañas y vello de las fosas nasales. La mano izquierda con pérdida de epidermis y ausencia de la uña del índice. Dada la inconsistencia de la historia sobre cómo se produjeron los hechos se pone en conocimiento del caso a carabineros”.
El juez vinculó, obviamente, a Rocha al proceso judicial por la muerte de Oliva. Lo vinculó en calidad de responsable.
Pero esta madrugada el juez debió cerrar el caso, sobreseyendo a Rocha por el crimen de Oliva. Lo sobreseyó y cerró el caso al expirar Rocha.
La existencia, sabia, cierra sus círculos. La vida paga, la vida cobra.
Etiquetas: Apuntes, Periodismo, Reflexiones










4 comentarios:
Acaba de terminar "Enigma", un excelente programa periodístico de TVN. Por azar, fue dedicado al caso de Gerardo Rocha, en los términos en que está dicho en este post, y de acuerdo con la reseña de la versión escrita de Consuela Argandoña y Juan Pablo Sallaberry, que está enlazada.
Gerardo Rocha se autoinfligió su propio castigo, por el crimen de Jaime Oliva. Fue víctima del victimario que él mismo fue.
Lo que sigue ahora, es un proceso civil de la familia Oliva contra la familia Rocha, con el objeto de obtener una indemnización de 2.745 millones de pesos.
Es la vida...
El tiempo y la vida, son amigos de verdad, porque cobran y pagan, porque quitan y dan.
Saludos.
Tú lo has dicho, Armida,
¿qué más cabe agregar?
En su información de primera página de hoy, jueves 8 de mayo del 2008, el diario El Mercurio presenta, entre otras, la siguiente información:
"Funerales del fundador de la Universidad Santo Tomás:
GERARDO ROCHA FUE CREMADO TRAS MISA EN LAS CARMELITAS DESCLAZAS
Al oficio religioso asistieron cerca de 70 personas, entre ellas toda su familia y su pareja, Verónica Espinoza.
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