11 abril 2008

EL PESIMISMO Y LA ANGUSTIA

Si hay una relación entre ambas informaciones, no lo sé. Sin embargo, resulta coincidente que hace apenas un par de días se de a conocer un sondeo de Adimark GfK en forma de Índice de Percepción de la Economía, el cual revele que el sentimiento predominante hoy en Chile es el pesimismo.
Según el “índice de pesimismo” en febrero llegó a 43,7 puntos y hoy está en 41,4 puntos. Más bajo.
Los 50 puntos son equidistantes entre el pesimismo y el optimismo, de modo que un puntaje mayor nos habla de optimismo, mientras uno inferior de pesimismo.
Quiere decir que el pesimismo aumentó de febrero a marzo.
Y justo hoy, tras esa sensación pesimista, publican una entrevista de Beatriz Burgos titulada “La angustia es la emoción que más caracteriza a los chilenos hoy”, realizada al ex presidente de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Sergio Ferrer, compilador del libro “Las emociones”, próximo a salir a librerías.
En la entrevista, Beatriz Burgos pregunta ¿cuál es la emoción más familiar para los chilenos?, y responde el doctor Ferrer:
“La angustia. La gente no tiene un trabajo seguro o teme perder el que tiene. El mundo consumista los ha llevado a endeudarse, junto a un gran egoísmo y un relajamiento de la cultura en general, lo que se nota en la juventud poco respetuosa. Esto crea una ansiedad pública, y por eso en Chile hay mucha depresión”.
¿Socialmente, se subvaloran las emociones?
“Creo que el hombre se mueve por emociones, y no por razón. Cuando uno ve la acción de un político, éste actúa en la emoción de las masas”.
¿Qué valor le adjudica entonces a la emoción?
“Es el motor de la imaginación, de la creación. Aún lo más cognoscitivo está siempre impregnado de emoción”.
¿Y que ocurre en las relaciones humanas?
“Las emociones tienen un papel muy relevante en la conducta humana y en la apreciación del otro. Toda la interrelación humana se hace a través de ellas. Hay algunas que, no siendo básicas, surgen de la interacción social, como los celos o la vergüenza”.
¿No hay menos resistencia a hablar de las emociones?
“Claramente. Incluso en el lenguaje corriente. Ahora no podemos separar las emociones del cuerpo. La emoción es un sentimiento, pero a la vez una reacción corporal que se manifiesta en la interrelación con otros. Actualmente, ha cobrado relevancia la crisis de pánico como un fenómeno asociado a emociones vagas, no posibles de precisar. La crisis de pánico está absolutamente estereotipada y compromete todo el cuerpo. Quienes la sufren sienten angustia y temen la muerte. Así, sufren un infarto cerebral, cardiológico o pierden la conciencia. Es tremendo, porque pierden la libertad y quedan entregados a manos de otros. Vivimos en un mundo muy amenazado, por eso hay tanta angustia y una vaga ansiedad”.

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4 comentarios:

Anonymous Hannah ha dicho...

Si bien no me queda muy claro que haya una correlación causa - efecto, entre el pesimismo y la angustia (tal vez sí entre la angustia y el pesimismo), me parece muy lógico que sí la haya entre la incertidumbre y la angustia. Me parece que en estos tiempos de "crisis económica" como se los llama, la incertidumbre sobre su evolución (el que está sin empleo no sabe cuando lo va a encontrar y si lo va a encontrar algún día, mientras que quien lo tiene, no sabe si lo va a consrvar, ni hasta cuando), esto es, sobre la evolución de la crisis, crea angustia. Y a esto nos ha llevado el modelo neoliberal de consumo y de mercado: a la incertidumbre y a la angustia. Sobre todo a los más desfavorecidos, ya que los poderosos, como siempre, se angustian poco en cuanto a lo económico: lo primario y más necesario lo tienen cubierto, de modo que su incertidumbre gira en torno a la cifra de beneficios que van a obtener y que en ningún caso descenderá por debajo de unos mínimos astronómicamente altos. Pero lo que antes se llamaba "proletariado", si tiene angustia y mucha. La angustia de no saber si podrá dar de comer a sus hijos mañana, o comer él, o pagar la casa, etc. etc. He aquí la incertidumbre que genera una angustia vital tremenda. en Chile, en España y en San Periquitín del Monte, esto es: en todas partes y cuanto más pobreza peor.
Como siempre, un placer leerte, Julio.
Un abrazo entrañable.
Hannah

abril 13, 2008 11:13 AM  
Blogger Julio Suárez Anturi ha dicho...

Seguramente me expresé mal, Hannah, porque no quise hacer ver una relación directa entre los dos fenómenos, la ansiedad y el pesimismo.
Solo señalaba que resulta sintomático el hecho de que esos temas hayan sido objeto de análisis por parte de dos entidades distintas en menos de una semana.
Me refiero a que habla del estado anímico de la gente en este país, de su espíritu. Obviamente, veo eso relacionado con la economía de mercado, que es como se define en Chile.
La incertidumbre del empleo y el nivel de vida consecuente, es lo que genera ese pesimismo y al mismo tiempo esa ansiedad.

abril 13, 2008 10:36 PM  
Blogger marmota ha dicho...

¿Y qué estado de ánimo acompaña actualmente al autor de este artículo con respecto a la situación chilena?¿Es él víctima de ansiedad y angustía o está satisfecho y realizado?
Curioseando un poquito amigo Julio, abrazos...

abril 14, 2008 1:47 PM  
Blogger Julio Suárez Anturi ha dicho...

Tú conoces, Marmota, ese fenómeno según el cual las cosas se obtienen mediante "un empujón" de un amigo, un copartidario, un familiar, un interés particular.
Aquí eso es una herramienta social corriente, y se llama "pituto".
No estar apitutado, como yo, genera preocupación, porque el entorno se vuelve un tanto cruel, un tanto hermético, un tanto excluyente, un tanto xenófobo.

abril 16, 2008 3:47 PM  

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