30 enero 2006

SOMOS COMÚN Y CORRIENTE

–Va a vivir muchos años y morir un día festivo –me dice la mujer mientras ausculta las líneas de mi mano. Con alfiler y retrato hay malos que le quieren hundir mucho dinero, pero todo se arreglará –añade.
El sol encandila afuera de la carpa. La mujer está sentada sobre la alfombra que hace de piso. Yo estoy frente a ella. A poca distancia, una pareja de niños juega atari en un televisor.
Esta es una de las 25 carpas gitanas instaladas en círculo en el terreno plano que está cerca de Puerto Lirquén. Cuando se va de Concepción a Tomé parece que un circo acampó ahí.
Cada carpa multicolor es la casa de una familia aparte, aunque en casi todas las carpas habitan familias con el mismo apellido: Nicolich, Pantich y California.
–Somos chilenos, común y corrientes –dice Juan Nicolich California, quien sigue agradecido con la teleserie Los Romané, "porque los chilenos se acercaron más a los gitanos".
La mujer insinúa que puede quitarme esa especie de hechizo. Su insistencia busca quebrar mi voluntad.
–¿Cuánto tiene en el bolsillo? –me pregunta.
Pone expresión molesta cuando le revelo una cifra muy baja.
–¿Nada más?
–Nada más.
Me pregunta si soy católico o evangélico, y saca un crucifijo. Su esposo está parado al lado, se llama Pedro California Caliche y espera una llamada para vender su pequeña camioneta.
La compraventa de autos es una fuente importante de ingresos para los hombres. Los otros negocios que realizan se relacionan con el mercadeo de chatarra y pailas de cobre. Las mujeres, por su parte, leen el futuro en las líneas de la mano.
El celular de Pedro suena y la mujer le dice algo en lengua enrevesada. Pedro sale de la carpa para hablar tranquilamente.
–¿Qué idioma es ese? –le pregunto después a Juan Nicolich California, un hombre ya mayor y de trato amable.
–No es idioma –responde–, si fuera idioma estaría en los libros.
Dice que no es romané, sino un dialecto que viene del yugoslavo.
La mujer bendice con el crucifijo mi frente, mis hombros, mis manos y mis pies. Se llama Judith Nich Nicolich.
–Diga "amén" –me ordena.
Digo amén, y le agradezco su empeño. Al comienzo le ofrecí mil pesos, acertara o no con mi futuro, y se los doy. Salgo de la carpa y camino hacia la casa de Juan Nicolich California.
Las carpas forman un círculo, dejando un centro a manera de Plaza de Armas. El campamento simula un pequeño pueblo, y el polvo se levanta cuando lo atraviesa una camioneta Luv.
Una niña desnuda pedalea sobre un triciclo, sin que le importe a nadie. Juan Nicolich California me explica que tiene un retardo mental.
Mientras avanzo hacia el centro, me sale al paso Perla Nicolich California, una joven que ya adquirió las virtudes adivinatorias y sale, todas las mañanas, con un pequeño cargamento de diminutas bolsas de género rojo, a fastidiar a más de un peatón.
–No obligamos a nadie, solo insistimos –aclara, Perla, rubia como el sol empinado.
Cada bolsa contiene diminutos trozos de sahumerio, una "mara" y hojas de ruda. Ese es el conjuro para alejar las malas energías de quien lo lleve.
Perla reconoce que la mucha insistencia puede fastidiar a los transeúntes. No obstante, ha desarrollado un instinto para dar con los que no saber decir "No". Y ella necesita el dinero que los demás llevan.
El campamento gitano está levantado en un lugar estratégico, sí. Y gracias a su proximidad a la vía principal, pueden llegar fácilmente a Penco, Dichato, Lota y Talcahuano, bien sea en sus propios autos o en locomoción colectiva.
Pero no tienen servicios sanitarios. El lugar lo ronda Carabineros de Lirquén. Le pregunto algo a Juan Nicolich California cuando un tropel de niños irrumpe en la "casa" donde conversamos. Solo curiosean, con el bullicio propio de la edad.
Los chicos son educados en las primeras letras por un adulto, y periódicamente llevados al centro de salud de la población donde estén acampando, para los exámenes rutinarios.
Todos tienen sus vacunas al día, y las madres han tenido embarazos controlados.
La esposa de Juan, Lupe Nicolich Meléndez, observa la escena sentada junto a la cocina a gas. Está enferma, y no se puede mover. Ella nació en Yungay, y por fortuna, hace poco comenzó a recibir su pensión.
–Cuarenta mil pesos –precisa Juan.
Un sonido antillano llena la aridez del centro del campamento, proveniente de un equipo de sonido encendido de golpe en una carpa de enfrente.
La música es lo suficientemente fuerte para no interrumpir la conversación, y puedo escuchar claramente la revelación de que su hijo, Alonso Nicolich, y varios otros gitanos, son evangélicos.
Juan considera importante esta devoción de los muchachos, "para que no se metan a fumar marihuana y pasta base de cocaína".
Los niños que nos escuchan se aburren, y deciden irse. Corren hacia la carpa de Miguel Nicolich, quien vino solamente de visita, porque su propia carpa está en Chillán Viejo, donde se han establecido otras 15 casas gitanas de género multicolor.
Miguel tiene un hijo con síndrome de Down, quien recibe los medicamentos correspondientes y acaba de cumplir 30 años.
De súbito, se presenta un movimiento de autos que entran y salen. Entre ellos, una Datsun "de cabina y media, y pisadera", y una Luv 2.3, del año 96, que están en venta.
–En realidad, todos los autos están en venta –dice Miguel Nicolich–, si alguien los quiere comprar.
El negocio de Juan Nicolich California, en cambio, son las pailas de cobre. Una buena cantidad las vende a los almacenes de artesanías de la Vega Monumental.
–Ellos ganan, nosotros ganamos y el que nos trabaja haciéndolas, también gana. Todos ganamos –casi recita lo que podría ser el credo del buen comerciante.
Dicho esto, se inclina y extrae, de debajo de una mesa que está cubierta con transparentes géneros de colores, su preciada mercancía. Juan explica que pueden surtir la cantidad de pailas que les pidan. Es más, pueden fabricar las pailas según las especificaciones de tamaño y espesor que le pidan.
Después de escucharlo atentamente, le pregunto quién da las órdenes en el campamento. Me dice que nadie da órdenes. Que cada quien se maneja en su carpa. ¿No hay un jefe entre los gitanos?
–Melquiades.
–¿Melquiades?
–El rey nuestro.
–¿Ese es su nombre?
–Carl California.
–¿Dónde está?
–En Santiago.
–¿Hay unos gitanos más ricos que otros? –suelto de repente.
–Unos tenemos más que otros –responde Juan. Yo tengo una casa en Concepción, que puse en arriendo. Pero no soy ni rico, ni pobre. No le pido nada a nadie, gracias a Dios.
–¿Alguien más tiene casa?
–Sí. Hay varios que tienen casas en arriendo, tienen autos y negocios. Tal vez los que viven en Santiago tienen más.
–¿Y por qué vive acá?
–Porque esta es mi vida.
En su vida está vender pailas de cobre y vivir con su gente. Por ahora, solo espera que vayan bien los negocios. Cuando termine el verano, recogerá su carpa de género multicolor y partirá, como buen gitano, hacia el norte. No sabe si llegará a San Pedro de Atacama.
La niña desnuda sigue dando vueltas en su triciclo por la polvorienta Plaza de Armas, sin que a nadie le importe.
J.S.A.

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29 enero 2006

EL 'INRI' DE RAÚL ZURITA

El poeta chileno Raúl Zuritaclick acaba de ganar el Premio Honorífico 'José Lezama Lima' de Casa de las Américas 2006, con su libro 'Inri'click.
Es una "conmovedora parábola de un universo de valores humanos cuyos enemigos no pudieron destruir", destacó el jurado.
También dijo, ceñudamente, que "las voces de Neruda y Huidobro parecen escucharse por debajo de estos versos de innegable amor a su nación, su geografía, sus luchas históricas, su moral cotidiana que desborda el sentimiento de amargura o desarraigo".
Cuando Raúl Zurita lanzó recientemente su poemario en la universidad Diego Portales, lo definió enmarcado en lo que tenemos que reconocer, dijo, a "Chile como un enorme y triste sepulcro".
El premio de Raúl Zurita tiene un carácter especial. No es el tradicional Premio Casa de las Américas de Poesía, que esta vez lo consiguió el buen peruano Arturo Corcueraclick, con su libro 'A bordo del arca'. Otro chileno ganó aquí una mención: Clemente Riedemannclick con el libro 'La coronación de Enrique Brouwer'.
Lo que siguen son extractos de algunos poemas de 'Inri'.
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Flores
Está el desierto de Chile. Hay un barco en el medio del desierto y una mujer dejándole flores. Las piedras gritan. Nadie, salvo las piedras son capaces de gritar así. Las flores también gritan, pero sólo cuando las dobla el viento. Oí campos enteros de flores doblarse en el viento. Les vaciaron los ojos ¿sabías? les arrancaron los ojos de las cuencas. Por eso en estos poemas nadie ve, sólo oye. Las flores oyen y gritan a veces al doblarse bajo el viento. Los rostros no ven. Las piedras están locas y sólo gritan.
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El
Oí torbellinos de peces devorando las carnes rosa de sorprendentes carnadas. Oí millones de peces que son tumbas con pedazos de cielo adentro, con cientos de palabras que no alcanzaron a decirse, con cientos de flores de carne roja y pedazos de cielo en los ojos. Oí cientos de amores que quedaron fijos en un día soleado
Llovieron carnadas desde el cielo...
....Fueron arrojados
llueven
asombrosas cosechas de hombres caen para alimento de los peces en el mar
Viviana oye llover tierras santas
oye a su hijo caer como una nube sobre la cruz despejada del Pacífico.
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La nieve
Es eso. Son extraños copos, raras motas de una extraña nube que nevaba enrojeciendo la gasa de las montañas (...) Nieves de feroces nubes sobrevolaron las cordilleras. Extrañas nubes de un país donde las nieves abrazan a minúsculas motas rojas a pequeños y quebrados granizos rojos (...)
... Es eso. Son cientos de copos que caen abrazándose con las miles de pequeñas tumbas rosas que baja la primavera. Son cientos de tumbas que bajan abrazadas con todas las flores rosas del deshielo.
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El desierto
Un país de desaparecidos naufraga en el desierto (...) En la distancia parecía sólo una mancha, pero es un barco sepultándose a pleno sol con su noche en los pedregales del desierto. Si ellos callan las piedras hablarán. Mireya dice que todos callaron y que por eso gritan las piedras del desierto (...) Hay un barco de desaparecidos y muertos y encima las piedras del desierto.

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28 enero 2006

DURAS Y MADURAS

Nunca la dicha es completa. Cuando creemos dar un paso adelante en la oferta editorial, nos vemos empujados a dar un paso atrás por los elevados precios de los libros.
En las librerías del país se pueden encontrar más títulos nacionales y extranjeros –¡Bueno! –, pero más caros. ¡Malo!
La Cámara Chilena del Libroclick reveló que en el 2005 la oferta de títulos aumentó 13,14 por ciento con relación al 2004, lo cual es un síntoma saludable para cualquier país, en especial cuando hace poco más de una década los índices de analfabetismo resultaban elevados.
Este paso adelante se caracteriza por la mayor presencia de literatura en el universo de títulos a disposición de los lectores. Los libros de literatura constituyeron el 31,05 por ciento del total editado. ¡Qué bueno!
¿Cómo se distribuyó ese proceso editorial?
–Narrativa, 24,03 %
–Poesía, 22,58 %
–Ensayo, 15,08 %
–Literatura infantil, 6,95 %
En total, se publicaron 760 títulos distintos. De estos, un 14,30 por ciento fueron autoediciones, lo que quiere decir que el autor tuvo que meterse la mano al bolsillo para verse expuesto a la mirada pública. Son 109 títulos, puestos en los estantes, a fuerza de tesón. Los otros 651 títulos correspondieron al negocio propiamente editorial.
Hasta aquí, lo que pudiéramos llamar las cosas buenas, las maduras. Lo que ocurre a continuación de este 'paso adelante' es, sin embargo, un retroceso, o, al menos, un freno a una mayor expansión editorial y literaria: precios altos: las duras.
Una información que sobre el particular trae hoy el diario La Tercera, indica que, absurdamente, resulta más barato comprar el mismo libro en Argentina, en Uruguay o México, que en Chile. Y cuando se dice más barato, incluye la opción de adquirirlo por internet.
Este ejemplo es bastante ilustrativo de lo que se está diciendo: el libro 'Ángeles y demonios', de Dan Brown –el mismo del 'Código da Vinci'–, tiene estos precios:
–En Argentina $ 7.800
–En Uruguay $ 8.000
–En México $ 9.000
–En Chile $ 15.000.
Con autores nacionales ocurre otro tanto. Las novelas póstumas de Roberto Bolaño –que salieron al mercado como un solo libro– bajo el título '2666', tiene los siguientes precios discriminatorios:
–En Argentina $ 12.000
–En Uruguay $ 17.000
–En Chile $ 40.000
¡Horror de horrores! Aún pidiéndolo por internet a Uruguay, que es el caso más costoso, ¡termina valiendo $ 25.000, cifra muy inferior a los $ 40.000 en Chile!
No cabe duda que hay un elemento excluyente contra la industria editorial, y en particular contra la literatura: ni más ni menos el sistema tributario, que no ofrece ningún alivio al conocimiento ni la cultura, y descarga su pesado IVAclick sobre los hombros de los lectores.

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27 enero 2006

ABELARDO CASTILLO Y EL ORNITORRINCO

–¿Qué es la poesía?
No es un género, no es escribir versos, es una actitud frente al mundo.
–Pensemos en Jorge Luis Borges.
Yo no creo que Borges sea un gran poeta cuando escribe en verso; gran poeta en el sentido en que lo son César Vallejo o Pablo Neruda. Siempre hay en su poesía algo de prosista, de hombre que sabe escribir verso, pero que no es poeta. Sin embargo, hay zonas de su prosa que son hondamente poéticas.
–¿Cuándo podemos decir "he aquí un poeta"?
Yo diría que el poeta lo es por su manera de situarse ante el mundo. El ojo que no está. Un poeta, y un escritor en serio, es el que ve todos los ojos. Aquellos que, aunque no se ven, están. En la realidad o en los sueños.
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En el exacto centro de mí mismo
hay un hombre que reza, cada noche,
yo lo dejo
tratando de no perturbarlo demasiado,
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él ya olvidó el sentido
de las palabras que murmura
pero reza de noche
cuando cree que yo no lo vigilo.
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Quien escribió esto inédito y respondió lo otro es Abelardo Castillo (click), el cual Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar calificaron como uno de los grandes de la literatura argentina. En 1959 creó la revista ‘El grillo de papel’, después ‘El escarabajo de oro’ (1961-1974) y, por último, ‘El ornitorrinco’ (1976-1986), en cuyo móvil consejo editorial figuraron Arturo Roa Bastos, Miguel Ángel Asturias, Haroldo Conti y Nicanor Parra.
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Salgo a remar de noche
por el agua profunda de tus ojos
una larga ola parda
donde mi amor deriva como un barco lento
.
a veces
.
se oye una música muy triste dentro de tus ojos
y hay como un estuario
donde me gusta estar tendido de espaldas
recordándote.
.
Abelardo Castillo escribió las piezas teatrales 'El otro judas' (Premio Festival de Teatro de Nancy) e 'Israfel' (Premio Internacional de la Unesco); las novelas 'La casa de cenizas', 'El que tiene sed', 'Crónica de un iniciado' y 'El Evangelio según Van Hutten' (aquí el Capítulo 1 click), y los libros de cuentos 'Las otras puertas', 'Cuentos crueles', 'Los mundos reales', 'Las panteras y el templo', 'El cruce del Aqueronte', 'Las palabras y los días' y 'Las maquinarias de la noche'; en 1998 se editó 'Cuentos completos' (aquí, La que espera click).
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Esta ciudad queda lejos de las rosas de mi padre
y de la ventana que da sobre las rosas y de
mi mesa junto a la ventana
y de mí.
Si valiera la pena escribir en esta ciudad
la historia de mi vida
hablaría primero de mi pueblo
y de las calles de mi pueblo
angostas
y cortas
y mal iluminadas.
De la iglesia
(del curita aquel que una mañana no dio misa
y de la muchacha que desapareció esa mañana)
del río
y la barranca
y de las lápidas irlandesas del cementerio viejo
que está sobre la barranca y del vecino loco
que muere entre sus flores
y de una puerta
que a veces no existía.
Después, padre, hablaría de un perro que se llamaba clavel.
Todo en voz muy baja
como quien se confiesa.
Me da un miedo espantoso morirme en esta ciudad
sin haber hablado nunca de estas cosas.

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26 enero 2006

PABLO SIMONETTI, HIPERREALISTA

"Vidas vulnerables", del chileno Pablo Simonetti, me parece una obra hiperrealista con logros variados a lo largo de las doce historias que componen este libro de 227 páginas, editado por Planeta.
Creo que "Los jardines del Bóboli" y "Bodas de oro", que son los dos primeros cuentos, resultan inferiores a varios de los otros que vienen a continuación, con los cuales pudo entonces haberse iniciado el libro.
Me parece que todo cuaja a partir del cuarto cuento, "Final de finales", la historia de Videncio Fuentes, alguien que da su vida por el bridge. A este le sigue "El baile", cuya insinuación homosexual permite crear una tensión que desemboca en un final grato.
Es corriente pensar que un narrador debe sufrir la metamorfosis de pasar de ser 'cuentista' a ser 'novelista'. Es decir, comenzar su vida literaria con una publicación de cuentos, a manera de buen calentamiento para abordar, después, la ardua tarea de hacer una novela, y publicarla.
De esta manera, se entiende que –en el proceso– el escritor 'gana el derecho' de ascender a un estadio que puede considerarse 'el de las ligas mayores de la literatura'.
Pues bien, no ocurre así con Pablo Simonetti. Él hizo el recorrido inverso, al menos en materia editorial. Primero publicó una novela, "Madre que estás en los cielos", que pronto se convirtió en éxito de ventas y hoy debe andar en su décima edición.
Y ahora, incursiona en el cuento con este buen libro que ya está en el mercado, "Vidas vulnerables" –cuyo título es genérico–, donde agrupa historias urbanas –en Chile y el exterior–, caracterizadas por un aire de suspenso.
El autor también aborda un tema que le es caro: el homosexualismo, y lo hace sin aspavientos ni concesiones, como otro elemento más de su narrativa.
En cuanto no me abrogo los galardones de crítico literario, asumo aquí mi percepción de lector atento, y por eso digo que los seis cuentos finales resultan ser los mejores. Excepto, sí, "Nevada", que tiene un remate que oscila entre lo burlesco y lo tonto.
En "Desde el silencio", que termina con una frase que bien es humorada, o bien ironía, logra un suspenso bien medido, mientras "Amor virtual" acoge el género epistolar para hablar de una relación homosexual, cargada de sentimiento, sin ser apologética. Dos cuentos bien logrados.
Más adelante, "Sin compasión" narra el desdoblamiento de un ejecutivo en "una loca", con un buen ritmo y un saludable final. También resulta de buena factura.
Los tres cuentos finales los encuentro destacables. "Impar", incursiona en el absurdo; "Peter Faraday" es tragicómico; y el más breve de todo el libro, "El collar de corales" –menos de tres páginas– es dulcemente amoroso.
La escritura de Pablo Simonetti es enérgica, de trazos definidos, hiperrealista. Tiene la virtud de evitar la pirotecnia verbal, de economizar palabras, por lo que, en su esfuerzo de irrumpir con la metáfora precisa, llega a crear ciertas imágenes que me parecen estereotipos diseminados en la extensión del libro.
La madre que cae postrada y se abraza a las piernas de su hijo, me parece una imagen estereotipada, lo mismo que una descripción del narrador, en "Santa Lucía", cuando está sentado en el suelo: "Recogí las piernas, las abracé con fuerza y apoyé el mentón sobre las rodillas".
Pablo Simonetti apela, en casi la totalidad de los cuentos, a la primera persona narrativa. Son, casi todos, ambientes urbanos, y la mayoría de estos corresponden a una clase social holgada. El manejo del tiempo siempre es lineal.
Los cuentos están bien estructurados cada uno, y desembocan en finales de diverso efecto. Las historias que más me gustaron fueron: de las más extensas, "Desde el silencio", "Amor virtual" y "Sin compasión", y de las breves "El baile", "Impar" y "El collar de corales".
Esta preferencia no significa que los demás no sean cuentos bien trabajados, porque, en general, el libro es parejo. Solo que en mi escala gustativa, las historias señaladas me resultaron las mejores. Cada cual, desde luego, escogerá las suyas cuando se sumerja en las 227 páginas y salga al otro lado de una buena lectura.
Este libro no podía ser la excepción, obviamente, de contener una errata editorial. Los aficionados a cazar este tipo de perlas pueden ir a la última línea de la página 183, donde se puso un punto a una frase inconclusa.

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24 enero 2006

PARA SENTIR A CÉSAR VALLEJO

A los treinta años había escrito dos obras magistrales: ‘Los heraldos negros’ y ‘Trilce’. Y a los 46 murió.
César Vallejo es más que un hombre: un sentimiento, un permanente poema extraño y vital. Como otros, nació en la pobreza, en Santiago de Chuco, zona andina de Perú; señalado por algunos de 'mestizo', y como otros, murió en París.
Amigo del cubista español Juan Gris y su par chileno Vicente Huidobro, vivió atado a cierto nihilismo, cierta desolación, cierto desencanto en sus versos. Mas a un tiempo, hermana su poesía a lo cotidiano, la vida familiar y la fe en la solidaridad humana.
Aquí canta a Dios y a la humana desazón existencial.
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Dios
Siento a Dios que camina
tan en mí, con la tarde y con el mar.
Con él nos vamos juntos. Anochese.
Con él anochesemos. Orfandad…
Pero yo siento a Dios. Y hasta parece
que él me dicta no sé qué buen color.
Como un hospitalario, es bueno y triste;
mustia un dulce desdén de enamorado;
debe dolerle mucho el corazón.
Oh, Dios mío, recién a ti me llego,
hoy que amo tanto en esta tarde; hoy
que en la falsa balanza de unos senos,
miro y lloro una frágil Creación.
Y tú, cuál llorarás… tú, enamorado
de tanto enorme seno girador.
Yo te consagro, Dios, porque amas tanto;
porque jamás sonríes; porque siempre
debe dolerte mucho el corazón.
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Heces
Esta tarde llueve, como nunca; y no
tengo ganas de vivir, corazón.
Esta tarde es dulce. ¿Por qué no ha de ser?
Viste gracia y pena; viste de mujer.
Esta tarde en Lima llueve. Y no recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su "¡No seas así!".
Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
Por eso esta tarde, como nunca, voy
con este búho, con este corazón.
Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.
Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no
tengo ganas de vivir, corazón!

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23 enero 2006

¿DEFENSA DE LA IGUALDAD?

"Asoma en la región un nuevo racismo: indios contra blancos" es el título de un artículo que el escritor peruano Mario Vargas Llosa publica en el diario argentino La Nación.
En él se plantea que apelar al origen más remoto de los habitantes –indios–, como un estandarte, es irresponsable y demagógico. Y acusa a los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez y de Bolivia, Evo Morales, además del aspirante de su país Ollanta Humala, de estar usando peligrosamente ese criollismo.
Admite que hay diferencias culturales en las nociones de "indio" y "blanco", que están "impregnadas de un contenido económico y social", pero rechaza que el problema en Latinoamérica sea racial. Ciertamente, creo que ese no es el problema.
Lo que hay, creo, es una inclinación por etiquetarlo todo, y algunos dirigentes apelan a esa manera elemental de ver la vida, porque los exime de acercarse y asimilar la esencia de las cosas y de las personas, con el negativo efecto adicional de contagiar de esa visión empobrecida a sus adeptos.
No menos cierto es que, en realidad, sí se hace diferencia entre un "criollo" y un "blanco", tanto en la vida social como en la literatura. Perú, justamente, divide y debate sus letras entre "andina" y "limeña", y otro tanto podría decirse aquí de escritores "santiaguinos" y de "regiones", lo cual genera una exclusión que nadie quiere.
Para Mario Vargas Llosa esa dicotomía, que genera luchas políticas de blancos contra indios, es tan absurda como la de indios contra blancos.
Sin embargo, él asume que cultural y económicamente hay en Latinoamérica una pirámide social en la que se asciende a medida que alguien se enriquece o adquiere poder, es decir, "se blanquea", tanto como se "cholea" o "indianiza" si ese pobre se empobrece más.
El autor de "Conversación en La Catedral" y "La fiesta del chivo" cree que, efectivamente, se está generando ese racismo. Y ocurre, aupado por dirigentes que él personifica en Morales, Chávez y Humala.
No obstante, para rematar su defensa de la igualdad, Mario Vargas Llosa no tiene reparos en considerar que "Evo es el emblemático criollo latinoamericano, vivo como una ardilla, trepador y latero, y con una vasta experiencia de manipulador de hombres y mujeres, adquirida en su larga trayectoria de dirigente cocalero y miembro de la aristocracia sindical".
Tal definición, creo, parece elaborada por un blanco, a quien le incomoda ver que un indio adquiera poder y se blanquee y ascienda la pirámide social. Como cualquier otro blanco.

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22 enero 2006

EVO Y MICHELLE

Él, 46 años, ella cumplirá 55. Ella, hija de arqueóloga y militar, él de campesinos aimara. Él se encumbró desde los plantíos cocaleros, y ella, peldaño a peldaño, en el servicio público. Ella venció la tradición masculina, y él la social. Él, del Movimiento al Socialismo, ella del Partido Socialista.
Él y ella se miran a los ojos, de igual a igual: ambos accedieron a la Presidencia en sus naciones: ella, en Chile, él en Bolivia: ella asume en marzo, y él, hoy.
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Rompió el ávido su cántaro
ya no hay médico en lo póstumo
impondrán, célebres los cándidos,
su vorágine más poética,
su vorágine.
Vive esta plebe autóctona
como un desolado páramo
viéndose tan mísera y decrépita
sin un santo fiel en la cúspide,
sin un santo fiel.
Sufriendo leyes maléficas
no hay más que subir los ánimos
al compás de un danzar telúrico
al cielo gritar nuestros cánticos,
al cielo gritar. ¡Suba!
Presiento que por lo empírico
se ha enloquecido la brújula
el clamor que tuerce los estómagos
va azuzando al fin los espíritus,
va azuzando al fin.
Cándido, libera tu rabia, cándido,
tu vieja ternura, úsala
para revivir tu lóbrega vida de Lázaro.
Cándidos con tanta esperanza cósmica
venid, porque al fin
el ávido rompe su cántaro.
Antes que morir famélico
mártir de un destino trágico
más valdrá reconquistar por último
el honor de ser pueblo intrépido,
el honor de ser.
Rompió el ávido su cántaro.
(Poema de Eugenio Llona y José Seves)

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21 enero 2006

BAYLY, MORI Y MONTREUIL

Finalmente, Ignacio y Zoe llegan a un acuerdo, que para unos puede ser civilizado y para otros inmoral.
Civilizado, si con el acuerdo se quieren guardar las apariencias sociales. Inmoral, si el acuerdo consiste en –nada menos– que Zoe acepte que su esposo Ignacio tenga, de cuando en cuando, relaciones homosexuales. Y hay más: el aporte del esposo a la transacción incluye figurar como el padre del bebé que espera Zoe, fruto en realidad de su relación con Gonzalo, el hermano de Ignacio.
Por supuesto, Ignacio también acepta que su esposa Zoe siga siendo la amante de su hermano. De Ignacio, un personaje que creo superó al actor, se sabe, además, que en la infancia violó a Gonzalo, su hermano adúltero.
La historia, pues, no es menor.
Se trata de la versión fílmica de la novela de Jaime Bayly ‘La mujer de mi hermano’.
Es la narración de semejante drama de esta pareja "estéril" de clase alta, que vive en una casa donde el modernismo arquitectónico, para mi gusto, ha hecho sus estragos, con tanto cemento y cristal, que la hace un lugar liso y despersonalizado.
La trama es bien interesante; no así la actuación de la protagonista, la uruguaya nacionalizada en México, Bárbara Mori, que hace de Zoe.
Tremenda carga dramática la soporta, actoralmente, con cierto desdén y ninguna emoción fiable, preocupada por el enfoque de su bello rostro.
Pero aún así, realmente se lució el director, el peruano Ricardo Montreuil. Su manejo y encuadre de cámaras la hacen limpia, visualmente, y responde a lo que en crítica de cine llaman "buena factura": un logro, también, de Andrés Sánchez, el director de fotografía.
Las actuaciones son homogéneas en calidad, siendo la más mala la de Bárbara Mori, según me pareció. Destacan las de la mexicana Angélica Aragón, que hace el papel de Cristina, la mamá de Ignacio y Gonzalo, y la del colombiano Manolo Cardona, que encarna a Gonzalo. Pero, en general, son actuaciones planas, sin evolución emocional.
El chileno Beto Cuevas –ex vocalista de La Ley–, haciendo de sacerdote, se luce en su aparición, a tiempo que resulta muy "natural" el personaje homosexual del peruano Christian Meier.
La venezolana Gaby Espino tiene a su cargo ser la secundaria novia de Gonzalo.
La cinta es distribuida por la sección latina de 20th Century Fox, y figura como una película mexicana, cuya proyección dura 93 minutos.
Una buena inversión del productor estadounidense Stan Jakubowicz, apoyado por Shallow Entertainment, la compañía chilena Muvie’s Producciones y el propio Jaime Bayly, que también es el guionista.
Me pareció una película digna de ver, que tiene el mérito adicional de integrar a varios países latinoamericanos en su puesta en escena; de ahí que haya porfiado en indicar la nacionalidad de cada uno de los actores.
Lo anterior no me excluye decir que, al final, uno puede tener cierta sensación de lentitud en la narración del drama.

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20 enero 2006

¿NUESTRA HISTORIA EN PANA?

Encontré unos consejos del oficio literario que quiero compartir. Es posible que algunos hayan encontrado su manera de matar las pulgas y se espera que no los desechen, sino complementen, de ser el caso.
Lo primero es la actitud al escribir. No sea esta "la angustia de la hoja en blanco", ni "pelear con las palabras". Al momento de sentarnos a escribir, que haya satisfacción de hacerlo, gozo, y no sea un martirio.
Así, sin aflicción, lo siguiente es sentir respeto por lo se escribe.
Es decir, respeto con la historia que se quiere contar, con los personajes que participan en ella y con el lenguaje que se emplea para narrarla. Lo mismo vale si la historia es breve o extensa.
Al cruzar esta puerta, la historia será digna de amar –sea cual fuere el tema–, y un agrado encontrar el final adecuado. El lector siempre sentirá en su corazón que pudimos escribir respetándolo.
Aunque es fundamental para el oficio, lo anterior no quiere decir que no haya dificultades en el proceso de escribir. Estas pueden llegar al punto en que historia no toma forma, los personajes se acartonan, y todo se paraliza en nuestras manos. Nos produce decaimiento, y quizás desesperanza. ¿Hay algo que se pueda hacer?
J. M. Larumbe y Anna Serra i Vidal, ofrecen, de momento, tres herramientas de suma importancia.
La primera es una reflexión. Lancémosle todas las preguntas que se nos ocurran, tanto a la historia como a los personajes. ¿Cuáles son las motivaciones de la historia?, ¿en dónde sentimos que la narración es débil?, ¿qué vemos en los personajes que parecen robots?
No importa qué tan despiadados seamos, pues el material con que trabajamos es ficción. Todas las posibilidades de fortalecer la historia son bienvenidas. Sobre esta base, a continuación nos daremos las respuestas. Es, en realidad, una prueba de nuestra sinceridad con la historia –no importa si es romántica, o absurda.
Entre más posibilidades de solución podamos dar, mejor. Porque de ese menú sabremos cuál es la adecuada.
La segunda consiste en dialogar con los personajes. Y, más que dialogar, quizás sea mejor decir conocerlos a fondo. Aconsejan Larumbe y Serra i Vidal, llegar lo más lejos que podamos, y preguntarles, en especial al personaje principal, dónde nació, qué aspecto tiene, qué comida le gusta, quiénes son sus padres y sus amigos, dónde vivía, qué soñaba, con qué está insatisfecho, y todo lo que nos permita conocerlo bien.
José María Romera afirma, con sobrada razón, que siempre debemos escribir sobre lo que realmente conocemos. Agregaría que es nuestro deber aprender eso –en la biblioteca, con un especialista, un amigo, etcétera–, que no sabíamos, y necesitamos saber, para poder escribir.
Este diálogo-interrogatorio con los personajes, nos puede encender luces sobre aquellas zonas en las que, al empezar a escribir sobre ellos, había sombras y pinceladas grises que no habíamos advertido, o solamente teníamos la intuición.
La tercera herramienta es visualizar la película de la historia. Ver el punto en que estamos en pana, y dejar que las escenas fluyan. Lograr una buena secuencia, aún con elementos que no teníamos presupuestados, debido a que son propios de los personajes, quienes están viviendo sus propias circunstancias.
Ellos viven lo suyo, no necesariamente nuestra lógica. Es decir, asimilar los personajes como son, facilita encontrar las respuestas.
Quizás con estas palancas de Larumbe y Serra i Vidal podamos hacer mover de nuevo la historia, y lleguemos al final que corresponde, sin traumatismos ni angustias para nadie.

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19 enero 2006

HISTORIAS OCULTAS DE ROMUALDO

Luz de luna
Romualdo llegó al último pico de la cordillera, voleó el rejo y enlazó la luna.
Tiró con todas sus fuerzas.
Aquella fue una noche oscura.
Al fin, Romualdo pudo conciliar el sueño.
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Cuentan
Cuando Romualdo narra que enlazó la luna –y lo dice con un signo del pulgar y el índice que cruza sobre sus labios– con un brillo de espejo en la noche de sus ojos, en San José del Fragua le dan monedas que él jamás pidió.
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La jaula
Romualdo jamás imaginó que por esa hendidura fueran a escapar volando sus pensamientos nenúfares flores de totumo y tulipanes en cuanto abriera la jaula de su corazón.
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Potranca
Allá, al fondo –en el confín– el crepúsculo lo llamaba.
Romualdo avanzó al galope en una potranca inmaculada: cascos finos, nerviosas ancas.
Era extensa la explanada.
De tanto en tanto, calaveras, cactus.
La hermosa bestia rompía el viento con la crin en llamas. Todo el paisaje en su pupila arisca, sus hollares hinchados.
Era una sensación infinita de la que Romualdo jamás despertó.
J.S.A.

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18 enero 2006

AIRE PARA LA BICI

Hay un tipo de información en los diarios que contiene más de lo que aparenta. No importa que se presente como algo magnífico, y el titular sea risueño, optimista.
Un caso de estos lo trae hoy La Tercera en la sección de negocios, y reza que las ventas de automóviles "marcharon sobre ruedas", ¡y batieron todas las marcas históricas! ¡Oh!
La información compara los años 2004 y 2005, y precisa un crecimiento del 22,7 por ciento. ¡Oh!
En efecto, se pasó de vender 148.586 vehículos en el 2004, a 182.347 el año 2005. Se estima que las ventas lleguen este año a las 200 mil unidades. ¡Oh!
Las razones de tan notable desempeño son tres: buenas cifras de crecimiento económico, mayor confianza de los consumidores y variada gama en la oferta de planes de financiamiento.
Sin embargo, lo que pareciera ser solamente un asunto mercantil, contiene más. Y hace referencia al impacto de la cultura del consumo de una nación sobre la calidad de vida de los habitantes.
En este sentido, la noticia bien puede ser presentada de otra manera: Otros 182.347 nuevos automotores comenzaron el año pasado a contaminar los centros urbanos, y se espera que 200.000 más lo hagan este año.
Se podrá decir que son autos nuevos; que están dotados de un sistema catalítico de combustión. También podrá decirse que ya el Gobierno tomó la decisión de producir 'gasolina verde', para atenuar el impacto automotor.
Todo esto, está bien, pero, ¿no estamos reduciendo la calidad del aire?
Obviamente no se aboga por eliminar el auto, sino por hacer racional su uso, y sobre todo promover formas alternativas de transporte, para que nuestros hijos en el futuro puedan respirar.
Países europeos han optado por desplegar verdaderas políticas públicas que refuercen la cultura de protección del medio ambiente urbano, incentivando el uso de la bicicleta.
Artefacto este que tiene efectos directos sobre la salud del usuario; sobre la estratosfera y el efecto invernadero del planeta; sobre el uso planificado de un recurso natural no renovable: el petróleo, y sobre el sistema de movilización citadino.

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17 enero 2006

¡FUTRE CALZÓN!

Aristarco sostenía a cierta distancia el periódico y apreciaba con una sonrisa en sus labios la fotografía que ocupaba casi toda la página.
–¿Ganamos? –dije condescendiente.
–Sí –respondió complacido. Los varones pusimos el 53.69 por ciento de los votos por ella. ¡Ganamos!
–Pero esta vez fueron más las mujeres que votaron –dije, embarcado en otra contienda inútil.
–¿Cómo? –reprochó Aristarco, clavándome una mirada de censura.
Le pedí que abriéramos la página de los totales por género, y señalando los números con el índice comencé a decir:
–Votos de mujeres, 3 millones 692 mil 816, y votos de varones 3 millones 247 mil 744. O sea que las mujeres superaron a los varones en 445 mil 72 votos.
–¿Y qué tiene eso qué ver?
Quedé perplejo.
–Esto es lo que importa –me indicó Aristarco, y comenzó a leer–: varones por ella, un millón 743 mil 765, mujeres por ella un millón 503 mil 979 mujeres. ¿Ves? ¡Ganamos los hombres!
Me pareció que Aristarco se valía de un subterfugio para escamotear el que todos consideraban un triunfo de las mujeres, y adjudiqué su malabarismo al enconado machismo de generaciones, que ya tenía incrustado en los genes.
–La cara es idéntica a la tía Emma –casi suspiró con la evocación.
–¿La Presidenta electa?
–Sí –confirmó sin demora, con lo que ahora entendía la razón de su confiada sonrisa.
Tras la muerte del abuelo asumió la tía Emma para que el pequeño campo no quedara abandonado –comenzó a contar. Muchos, para sus adentros, se sintieron aliviados con el fallecimiento de don Marcos. No era que le desearan la muerte, pero viniendo ella, sin ayuda de nadie, resultaba bienvenida.
Don Marcos había mandado durante muchos años con aparentes modales bonachones, pero mano de hierro en realidad. Y no habiendo sido la tía Emma una presencia destacada, todos dieron un suspiro.
–Ahora las cosas sí van a cambiar –fue lo que pensaron, y no faltó quien relajara un poco los horarios y el empeño en las faenas.
Sin embargo, esto no habría de durar, pues más pronto que tarde se encontraron frente a una mujer desconocida: no era tal la tontera que aparentaba con su sonrisa permanente.
Pasados unos días, la tía Emma ya estaba recorriendo los potreros, a horcajadas de un brioso zaino, con el barro a las rodillas en los corrales antes del ordeño y pidiéndoles a todos los jornaleros que se presentaran en la casa mayoral al despuntar el día, a fin de controlar la hora de inicio de las labores.
El primer pago lo recibieron con un descuento que ninguno entendió, y los hizo firmar un documento que el abuelo jamás había empleado.
El primer despido fue traumático, y los aterrorizó. La tía Emma explicó, con la misma sonrisa, que ese peón no rendía lo suficiente.
Todos tragaron una saliva espesa.
El conato de protesta del que se rumoró, solo fue un decir, porque no había a kilómetros otro sitio dónde trabajar sin alejarse demasiado de sus ranchos.
Aplicaron el adagio según el cual más vale pájaro en mano que ciento volando.
La historia ponía en evidencia que la tía Emma despertaba en Aristarco un sentimiento de orgullo, que no le conocía. Contaba cada cosa, y se le iluminaba el rostro.
Con la debida prudencia le hice notar que con ella los trabajadores se equivocaron porque tenían las tuercas más apretadas que con don Marcos, y soltó una carcajada que me dejó atónito.
–¡Tontos que son! –entre ahogos de júbilo.
Después de limpiar dos lagrimones en que se había convertido su risotada, Aristarco me dijo que encontraba gracia en la inocentada del ardid que la misma gente se había creado, equivocándose de medio a medio con la sonrisa permanente de la tía Emma, quien no resultó ser más que otro futre.
–¡Un futre calzón! –exclamó, ahogado de hilaridad.

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16 enero 2006

¿SOLAPADOS NINGUNEADORES?

Los críticos son personas que se erigen en autoridad para evaluar el trabajo de los artistas, de cuyo examen el autor recibe laureles de gloria o pedradas mortales.
Se les suele acusar de ser frustrados en el arte sobre el cual descargan su inapelable sentencia, y de ser envidiosos y estar llenos de rencor contra quienes construyen las obras que ellos no pudieron, al menos, concebir, mucho menos plasmar.
Sin embargo, a quienes generalmente se les llama 'críticos' son, en realidad, 'comentaristas' o 'reseñadores'. Tal precisión no resta al hecho que resultan ser un elemento crucial en el proceso de aceptación o rechazo de una obra y, sobre todo, difusión de la misma.
Agrupándolos en el mismo saco –artes plásticas, literatura, cine–, Fernando Villegas se viene lanza en ristre contra los críticos en Reportajes de La Tercera. Los tilda de "solapados odiadores y ninguneadores", de "conciencia enferma de una generación patizamba", y de, en suma, "gente a precio de liquidación", que "gratis o por 10 lucas y un sandwich, pueden acceder a un módico espacio para ejercitar sus rencores".
La demoledora andanada de Fernando Villegas puede resumirse en su siguiente afirmación: "La crítica, en Chile, no es sino la continuación por otros medios de la guerra de todos contra todos".
Resulta conveniente, sin embargo, reiterar la confusión entre lo que es un crítico y un reseñador –o un comentarista–, que son oficios distintos aunque semejantes.
Me temo que los reseñadores y los comentaristas han ocupado, quizás sin proponérselo, el lugar del crítico. Por una sencilla razón: aquellos son quienes ocupan los espacios dedicados en los medios de comunicación a la Cultura.
A lo que se refiere Fernando Villegas y parecen entender sus lectores, es a los comentaristas y reseñadores, personas que no tienen el tiempo suficiente para un análisis, y casi siempre tampoco cuentan con los elementos de juicio suficiente para hacerlo.
Pero no es su culpa. Esos espacios en el periódico, la radio o la televisión hay que llenarlos, y ellos lo hacen. Esto explica por qué no descubren, ni promueven, más autores que aquellos a quienes las editoriales controlan, o más obras plásticas de las que aparecen en las tarjetas de invitación que llegan a sus escritorios.
El propio trajín laboral los hace complacientes, creando en el auditorio mala información, por sesgo, o llanamente desinformación.
Recuerdo un comentario de prensa sobre La pasión de Cristo –Mel Gibson– que clamaba a gritos su prohibición. ¿La razón de fondo que aducía el comentarista? Jesús, con la cruz a cuestas, sometido a vejámenes y constantes latigazos cuando iba al sacrificio en el Gólgota, "sangraba demasiado".

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15 enero 2006

ESPERANZA EN LOS OJOS DEL PADRE

Cuando Investigaciones entró a la casa de El Recodo, camino a Santa Juana, no encontró nada que revelara un robo ni un acto de violencia. En la habitación que ocupaba Sergio Mardoff las frazadas las hallaron cuidadosamente dobladas sobre la cama, y a un lado, el celular instalado en el cargador de batería, unos billetes, unas monedas.
¿Y a dónde pudo ir?
Han pasado diez meses y no se encuentra una respuesta de su paradero. El de Sergio es uno de los 2.000 casos de desaparecidos que cada año se reportan en la Octava Región. Solo que el 98 por ciento de las veces los desaparecidos aparecen, pero de Sergio aún no se sabe nada.
¿Dónde puede estar?
La fiscal Sandra Véjar no descarta ninguna posibilidad. En su minuta de diligencias siguen vivas las mismas tres hipótesis del comienzo. Una, contempla "la intervención de un tercero", expresión técnica para decir que pudo haber sido asesinado. ¿Y dónde está el cuerpo?
Otra opción es que él mismo se haya quitado la vida, pero su cuerpo no ha sido hallado.
Una tercera, que Sergio Mardoff, aquel 30 de marzo, haya concretado la idea de alejarse voluntariamente de su entorno, para optar por una existencia anónima en un lugar perdido de Chile. O de otro país.
"Pudo haber salido a caminar y de repente quedar en blanco, y puede ser que hoy ande en alguna calle de mendigo", dice Marcela Sepúlveda, la polola de Sergio Mardoff.
Todo es posible, ciertamente, por doloroso que le resulte a Sergio padre, en cuyos ojos azules no se extingue el brillo de esperanza de saber algo de su hijo algún día.
Marcela fue la última persona en haber estado en contacto con Sergio, a través de una conversación por celular a las 10 de la noche del miércoles 30 de marzo, en la que –dice ella– solo se dijeron cosas de enamorados.
Ahora la fiscal tiene un testimonio más, según el cual Sergio Mardoff deambulaba ese día cerca del terminal de buses de Collao –en Concepción–, de acuerdo con la versión de uno de sus amigos que testificó.
En la reconstrucción de los momentos previos a la desaparición, Marcela Sepúlveda cuenta que llegó de Puerto Montt el lunes feriado 28 de marzo a las 6 de la tarde, hora en que el joven Sergio la fue a buscar al terminal de buses.
Esa noche la pasaron en la casa de El Recodo, y a las 11 de la mañana del martes Sergio la fue a dejar a la casa donde ella se alojaba.
De acuerdo con los peritos de Investigaciones que llegaron desde Santiago, el perfil sicológico que se pudo establecer de Sergio, lo enmarca en el de un joven depresivo. Esto lo sabía el siquiatra que lo había tratado en el 2003, cuando pasó por una crisis, pero Sergio abandonó las consultas.
También Marcela admite haber pasado ella por períodos depresivos, y también haber encontrado en Sergio un amoroso apoyo que resultó decisivo para sentirse mejor.
Pero el tratamiento en que ella está ahora, por cuenta del Ministerio Público, "es para sacarme la culpa de no haberme quedado con él, porque si lo hubiera hecho quizás Sergio no estuviera hoy desaparecido".
Por el contrario, Sergio Mardoff padre presume que hay algo más, hasta ahora oculto, en el comportamiento de Marcela. Como hablando consigo mismo, musita que "ella llegó y mi hijo desapareció".
Para el jefe de la Brigada de Homicidios, José Carmona Novoa, el asunto es catalogado como "Presunta desgracia", denominación técnica que incluye la posible intervención de un criminal.
Posibilidad que se mantiene y ante la cual no se han ahorrado esfuerzos, desde entrevistas con todos los relacionados con Sergio Mardoff, hasta el rastreo de las riberas del río Bio Bio y el campo de 70 hectáreas que posee su padre en Hualqui.
Las pesquisas han extendido sus redes a los pasos fronterizos, una buena parte de las localidades de la Octava Región, boletines a todas las regionales de Carabineros, a la Armada y policías de países vecinos.
¿Adónde pudo haber ido?
La Brigada de Homicidios de Concepción recibe mensualmente 15 casos en que se reporta la desaparición de un familiar, "pero logramos resolver el 99 por ciento de ellos", dice Carmona.
Casi siempre se trata de jóvenes que se quedan a dormir fuera de casa sin previo aviso, familiares que discuten y uno de ellos se va temporalmente, o alguien que no quiere vivir más en ese lugar y viaja a Santiago, por ejemplo, para hacer su vida de nuevo.
Un caso puede ser, ciertamente, homicidio o suicidio. Pero se halla el cuerpo.
No ocurre así con Sergio Armando Mardoff Peirano, el joven de 25 años que desapareció el 30 de marzo del año pasado sin que hasta el momento se tenga el más mínimo rastro de su paradero.
¿Qué pudo, entonces, haber ocurrido?
"No se descarta ninguna hipótesis", dice la fiscal Véjar, y reitera que la lupa con que analiza los hechos es estrictamente científica y judicial, y por ahora no tiene elementos de juicio que permitan señalar culpables. "El expediente sigue abierto", añade.
Lo más reciente que se apuntó en esa carpeta de investigaciones, relacionado directamente con las personas cercanas a Sergio Mardoff, fue un careo entre Marcela Sepúlveda y los padres del joven.
"Desde entonces no volví a las marchas recordatorias que se hacen por Barros Arana, ni a las misas en La Merced, porque no soy bienvenida", cuenta Marcela. "Ellos deben saber que el dolor es de todos", dice.
Dolor que don Sergio creyó poder disipar con la versión de un camionero que dijo haberlo visto caminar por Parral. Sin embargo, Investigaciones no pudo confirmar la versión y, por tanto, tampoco darle una buena noticia.
Pero eso no desanima al padre de Sergio Armando Mardoff Peirano, a quien la mañana del 30 de marzo lo vio su vecina alimentando al perro con que se acompañaba en las noches solitarias de la casa de El Recodo, camino a Santa Juana.
¿Dónde puede estar ahora?
J.S.A.

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13 enero 2006

LECTURA DEL PALADAR

La delicia de la poesía también puede leerse con el paladar. A semejante degustación se llegó por contraponer a los grandes temas –amor, desarraigo, muerte– la elementalidad cotidiana de las frutas un viernes de verano.
Además, en este ejercicio se evitó lo obvio: la Oda a la sandía, de Pablo Neruda*, y se optó por Sandía, de José Juan Tablada.
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Naranjas
El jugo de una naranja es dulce y su cáscara amarga. Todo mundo lo sabe, pero nadie es capaz de probar que la cáscara de una naranja es amarga. Hablemos de las semillas: piedra y alumbramiento. Una naranja es una constelación o una herida en el pecho. ¿Qué dicen del color? Una naranja es una travesura del sol, una pequeña trampa, boca líquida para morderse.
Margarito Cuéllar (Mexico, 1956-....)
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Este melón es una rosa…
Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
Marosa di Giorgio (Uruguay, 1936-2004)
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Lugar de origen
Yo vengo de la tierra donde las chirimoyas,
talega de brocado, con su envoltura impide
que gotee el dulzor de su nieve redonda,
y donde el aguacate de verde piel pulida
en su clausura oval, en secreto elabora
su sustancia de flores, de venas y de climas.
Jorge Carrera Andrade (Ecuador, 1903-1978)
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Las frutas de Cuba
Más suave que la pera
en Cuba es la gratísima guayaba,
al gusto lisonjera,
y la que en dulce todo el mundo alaba,
cuya planta exquisita
divierte el hambre y aún la sed limita.
Manuel Justo de Rubalcava (Cuba, 1769-1805)
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Sandía
Del verano, roja y fría
carcajada,
rebanada de sandía.
José Juan Tablada (México, 1871-1945)
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Sucede que a veces
Sucede que a veces
pienso en ti
y entonces
como un huesecillo de cereza
atascado vivo e imposible
siento cuanto me quemas
la garganta.
Lourdes Gil (Cuba, 1950-....)
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Rincón de sueños
En un rincón de sueños,
trae el cuento del Patito Feo para que yo le invente paisajes de fresas
con leche y nubes de azúcar, de redondas toronjas y mangos rosados.
Enlaza al corazón del alba, un ancho racimo de alegrías.
Yanira Soundy (El Salvador, 1964-....)
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Manzanos
La manzana como niña
se columpia en lo escondido
y su olor, de dulce y manso,
no arrebata los sentidos.
Huele a gracia y a bondad
cual la menta y el tomillo.
De lo dulce que comienza
para en mejilla de niño,
y juran los forasteros
que ella es lo mejor que hubimos.
Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957)
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Cada cual puede darle gusto a su paladar y escoger lo que apetezca –ricuras cósmicas o despechos– en el magnífico sitio de la mexicana Blanca Orozco de Mateos, Palabra Virtual.
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* "La redonda, suprema y celestial sandía es la fruta del árbol de la sed es la ballena verde del verano".

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11 enero 2006

MISTRAL, EL OCCITANO

Mistral invoca lo literario. En Chile se asocia a Gabriela y en Francia a Frédéric. Ambos poetas. Él obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1904*, y ella en 1945.
Inspirada en él, a los 26 años ella dio en llamarse Gabriela Mistral. Y él, a sus 29, publicó su obra emblemática: Mirèio, un poema que emparentan con Romeo y Julieta.
Mirèio es una expresión provenzal que, según Mistral –Frédéric–, proviene del hebreo Miriam. El nombre se extendió en Francia como Mireille y en España como Mireya. En cualquier caso, también es María.
Mistral –Frédéric– fue el gran trovador occitano –de la lengua de Oc, absorbida por el francés. La palabra occitano nombra la antigua región de Aquitania.
Formando parte de Cataluña (Catalunya) está el valle de Aran, que se reclama país y conserva la lengua occitana.
Del occitano proviene la palabra "Español", así como algunos apellidos catalanes y aragoneses, y al parecer el gusto ibérico por los toros.
Mistral –Frédéric– creó la grafía simplificada del occitano, llamada ‘mistraliana’. Creó además el museo Arlaten, en Arles –aquel pueblito por donde pasearon, con ojos desorbitados de pinceladas, hablando nadie sabe qué, Vincent Van Gogh y Paul Gauguin.
Pronto se cumplirán 92 años de la muerte de Mistral –Frédéric–, a quien la pequeña ciudad de Pont Saint Esprit, enclavada en la ribera derecha del delta del río Ródano, erigió este monolito, con su perfil en bronce, en el inadvertido antejardín de una calle de la comuna de Providencia, en Santiago de Chile.
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*Ex aequo con el dramaturgo español José Echegaray.

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10 enero 2006

BIRLIBIRLOQUE

El nudo gordiano en que se había convertido el enigma del boleto ganador del Kino que no lograba hallar Magarita del Carmen Henríquez Espinoza fue desatado hace poco tiempo por la espada de los eventos fortuitos que invisiblemente nos rodean.
Tanto buscó en los estrechos espacios de su vivienda de Patricio Linch, de Hualpén, sin encontrarlo, que apareció en el sitio de residencia de Marco Antonio Henríquez –el hijo menor con su anterior conviviente–, lanzado debajo de la puerta por una anónima mano providencial.
¿Cómo? Nadie lo sabe, y al parecer tampoco importa, porque lo que ahora cuenta es el dinero que representa el misterioso boleto.
Lo que importa es que ya el Kino reconoció el número ganador: 2, 3, 4, 5, 7, 8, 9, 10, 13, 14, 15, 20, 21, 23 y 25 en poder de Margarita del Carmen.
Ella podrá entonces cumplir su sueño: tener un campo en Hualqui, y Segundo Marcelino Muñoz Garrido someterse a un tratamiento que lo aleje para siempre de esa mezcla de vino y aguardiente que le roba la memoria y lo hace llegar al tacto a la casa para dormir la borrachera.
La mágica desaparición del boleto de Margarita del Carmen se comprueba en la mágica aparición que la transportará a una realidad por completo distinta desde este momento.

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